Apuestas
dispares sobre el potencial de una gran marca.

Hace unos
años tuve la suerte de ser invitado al Kentucky Derby. Una vez allí no pude
resistir la tentación y decidí apostar a los caballos. Leí los reportes de los
“analistas”, revise las estadísticas, me empapé en la prensa y discutí con mis
compañeros. La apuesta mejor pagada: la trifecta, que ese año pagó
aproximadamente 5,000 a 1… quién me iba a decir que tengo alergia a los
animales, ¡que yo la iba a pegar! (La TV de 55” de la casa se llama “Bluegrass
Cat”).

¿Pero qué tiene que ver el
Kentucky Derby con el IPO de Facebook?
Una promesa…la promesa de que no apostaría más en juegos de azar, ya que mi
probabilidad de volver a ganar debería ser bastante baja (a pesar de tratarse
de probabilidades independientes, pero eso será el tema de otra columna).